Fue una tarde muy normal a otra, lo que marcaba la diferencia que ella estaba ahí conmigo, tan hermosa como siempre, yo no dejaba de mirarla realmente vi que era bella mas enamorado no podía estar, moría por besarla acariciarla y decirle todo lo que sentía por ella pero los nervios dominaban mi cuerpo, temblaba sudaba y no dejaba de sonreír, ella lo notaba y se reía de ello yo solo la miraba a los ojos muriendo por besarla, luego de tantos intentos por fin la bese fueron lluvias de sentimientos comencé a temblar mas fuerte a sudar mucho mas solo quería besarla, besarla y besarla solo eso y nada mas, la abrazaba la hacia sonreír la miraba a los ojos intentando decirle todo con la mirada, creo que lo lograba solo eramos los dos no importaba nada mas solo ella sobre mi besándome y haciéndome sentir la persona mas feliz y segura del mundo fueron sus besos los que me llevaban a lugares inimaginables, mordiscos, caricias, abrazos y besos abundaban en su habitación solo eramos nosotros amándonos como nunca y esa fue… La tarde que nos marco.










